Cuando hace casi un siglo, en 1911, Dhundiraj Govind Phalke decidió filmar una película tuvo que enfrentarse a decenas de bancos y productores que le cerraron las puertas y a las burlas de sus compatriotas.
Pero sin perder el ánimo y empeñado en hacer historia, vendió gran parte de sus pertenencias para financiar Raja Harishchandra, el que sería el primer largometraje de India y que sería el germen de Bollywood, la que a día de hoy es la industria cinematográfica más grande del mundo.
Cuando el artista de teatro de Mumbai Paresh Mokashi decidió hacer su primer filme, eligió contar la historia de Phalke, pero descubrió que su propia lucha no fue muy distinta a la de su protagonista.
"Hipotequé mi casa, saqué cada centavo que tenía en el bolsillo. Muchas personas no estaban seguras del guión ni del tema", dijo a Reuters Mokashi, director de Harishchandrachi Factory (La fábrica de Harishchandra).